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Intercambio internacional: Indianápolis, la ciudad creada para los niños

Intercambio internacional: Indianápolis, la ciudad creada para los niños

El otro gran intercambio internacional del año es en Indianápolis, Indiana. La aventura comenzó conociendo la biblioteca pública y su proyecto Learning Curve, un juego educativo interactivo centrado en mejorar la comprensión y el uso de los medios digitales que involucra la creatividad de los estudiantes y motiva la curiosidad intelectual.

A continuación disfrutaron de un partido de beisbol entre el equipo local, los Indians, y Toledo Mud Hens de Ohio, en el Victory Field. A lo que siguió un paseo por el centro de la ciudad.

Ayer visitaron dos museos. el Indiana State Museum y su colección de historia natural, de los americanos nativos, de la historia cultural y del futuro de Indiana, y el museo de los Indios Americanos y de Arte Occidental Eiteljorg, conocido por su colección de arte nativo americano y de arte occidental. Una de sus joyas más destacadas son las obras de artistas de la Sociedad Taos, de Nuevo México, reunidas por el empresario y coleccionista Harrison Eiteljorg.
Pudieron ver el recién estrenado documental ‘Pandas’, narrado por la actriz Kristen Bell, y que lleva al público a la base de investigación Chengdu de crianza de pandas gigantes en China, cuyos científicos trabajan para liberar a los nacidos en cautiverio al mundo selvático, donde solo quedan unos 2.000 vivos.

La intensa jornada terminó con un paseo por el Canal Walk, un paseo de casi cinco kilómetros convertido en un respiro urbano popular para los entusiastas del fitness y los buscadores de serenidad por igual. Este paseo marítimo del centro está salpicado de botes a pedal y góndolas, bicicletas, surreys e incluso Segways.

El Indianapolis Zoo se define como organización de conservación global que es un zoológico. Y es que es mucho más que un zoo. Los estudiantes en Indianápolis lo conocieron el viernes y pasaron una gran jornada abrazando la naturaleza. Delfines y tiburones, las estrellas de la visita. A continuación les esperaban las sendas de la reserva Eagle Creek Park – Indy Parks and Recreation.

El sábado disfrutaron de un partido de fútbol entre el Indy Eleven Professional Soccer y Nashville de Tennessee. La anécdota del día la protagonizó uno de los jugadores locales, el canario Ayoze García al acercarse a nuestros alumnos, charlar y hacerse fotos con ellos, así como el estadounidense Seth Moses. Ayoze García, que juega su primera temporada en Indianápolis en la United Soccer League (USL), es un conocido de nuestra liga después de jugar en Las Palmas, Tenerife y Sporting. En 2013 cruzó el charco para jugar en el New York Cosmos hasta este año. Por cierto, el encuentro lo ganó el equipo de casa.
Tras una jornada con las familias, los alumnos retomaron ayer las clases en el Park Tudor School y realizaron jornadas de lectura con los más pequeños del centro. Además, promulgaron el ‘mens sana in corpore sano’ y se incorporaron a las clases en el magnífico gimnasio de nuestro anfitrión.

Sin duda, la atracción que nos viene a la cabeza si pensamos en Indianápolis es su célebre circuito ovalado, donde se celebra una de las carreras automovilística más famosas del mundo de la Fórmula 1. Ayer, pisaron el Indianapolis Motor Speedway y el museo que, al más puro estilo americano, contiene un Salón de la Fama con una pared en la que están las placas de todos los ganadores de la Indy 500 junto a piezas de la historia del circuito desde 1909 y varios automóviles de época.

Ayer fue el día de adentrarse en un maravilloso mundo subterráneo. En 1883, dos hermanos de 11 y 15 años descubrieron la Cueva Marengo en Landmark, a algo más de 200 kilómetros de Indianápolis, y se estima que pudo empezar a formarse hace un millón de años. Allí nuestros estudiantes se dejaron sorprender por las formaciones rocosas. Helictites, estalactitas, estalagmitas, flowstone, palomitas de maíz, presas de Rimstone o cortinas. Pudieron pedir deseos en un pozo al revés. Sí, sí, en la Cueva Marengo hay un techo con tanto barro que se tiran monedas y no se caen.

Esta cueva es además uno de los sitios más seguros de la zona. En 2004 cerca de doscientas personas se refugiaron en esta cueva ante el paso de un tornado de fuerza 3 y, aunque en la superficie todo quedó arrasado, todos salieron ilesos.

Mucho antes de que Indiana se convirtiera en un estado, era un bosque exuberante lleno de olmo, fresno y robles. Se decía que una ardilla podía viajar de Ohio a Illinois saltando de árbol en árbol, sin tocar el suelo. Mientras que el 97% de los bosques preasentamientos de Indiana se han ido, ya sea por humanos o por la enfermedad de Dutch Elm, hay algunos lugares en todo el estado donde se puede vislumbrar cómo podría haber sido el paisaje antes del 1820.

A pesar de estos datos históricos, actualmente los residentes y visitantes de Indianápolis no tienen que viajar lejos para llegar a una de estas áreas naturales vírgenes. Ubicado entre los árboles al norte de College Avenue con la 73, nuestros estudiantes se adentraron ayer en Marott Park, Indy Parks and Recreation. Un parque de más de 40 hectáreas convertido en uno de los mejores lugares de la ciudad para ver algunas de las plantas autóctonas del estado de Indiana y, una de las características más apreciadas del parque, Williams Creek, afluente del río White.
Una vez que pisas sus senderos, es fácil olvidarse que estás en la duodécima ciudad más grande de los Estados Unidos. El ajetreo y el bullicio de la vida urbana se desvanecen.
Por la tarde estuvieron en Bongo Boy Music School, una escuela de música privada en Indianápolis con un objetivo, proporcionar la mejor instrucción de música de la ciudad. Los alumnos pasaron un rato en una atmósfera segura, profesional y creativa donde pusieron a prueba sus habilidades musicales con experimentados músicos y educadores con años experiencia en todos los estilos musicales, en la mayoría de instrumentos, voz, grabación y composición.

El viernes, de despedida, pasaron una fascinante jornada en The Children’s Museum of Indianapolis, el museo infantil más grande del mundo y donde la mayoría de las exposiciones están diseñadas para que ellos puedan participar activamente. Su colección se divide en tres grandes áreas: el Mundo Natural, el Mundo Cultural y la Experiencia Americana, a través de cinco plantas con más de 120.000 piezas.
Dos colosales braquiosaurios dan la bienvenida en el edificio principal. En la planta baja están los misterios que guardan los dinosaurios en la asombrosa Dinoesfera.

En Tesoros de la Tierra, se asomaron a la tumba de un faraón egipcio y se aventuraron en los restos de un barco pirata. En el Nivel 3, la exhibición El poder de los niños relata historias inspiradoras de niños que han marcado la historia del planeta. Entre las que destacan las de Ana Frank y de Ruby Bridges, una joven afroamericana que luchó por derribar las barreras raciales en Estados Unidos. Las experiencias de estas pequeñas nos dan una lección sobre qué tan malos que son los prejuicios y nos demuestran cómo las acciones de un solo niño pueden inspirar a millones de personas.
En el Nivel 4, les sorprendió El Carrusel, un punto de referencia histórico a nivel nacional. Originalmente, fue construido para una feria, pero en 1973 lo trajeron al museo.

En la exposición interactiva Science Works puedieron fomentar su amor por la ciencia y donde pudieron construir barcos de juguete para flotar a lo largo de un canal de agua, jugar en una zona de construcción, levantar un arco, escalar una pared de roca, gatear a través de túneles y participar en de otras actividades. Allí se encuentra el Laboratorio de Biotecnología, que organiza eventos periódicos que se centran en el futuro del ADN y la química y SciencePort, que se centra en la biología de las plantas.

Fuera del museo está el Jardín Mundial de las Siete Maravillas. En Take Me There, aunque su contenido cambia periódicamente con la representación de una cultura diferente cada dos o tres años. Ahora está la cultura china.

El museo cuenta con 12 experiencias deportivas al aire libre y tres exhibiciones interiores que abarcan la aptitud física y la historia deportiva. Nuestros estudiantes aprendieron a jugar al fútbol americano, se plantaron en la línea de defensa y aprendieron cómo agarrar correctamente un balón de fútbol, a esquivar al rival y a disminuir las posibilidades de lesiones mientras se mejoran la coordinación y la velocidad.

En la exposición permanente American POP, conocieron la evolución de los reproductores de música, vieron una selección de más de 200 botas de vaquero, juguetes de muchas épocas y, cómo no, visitaron el espacio dedicado a los cómics Max Simon, artículos de la colección Batman.
Y hasta aquí por este curso. Muchas gracias a nuestros anfitriones y a los profesores acompañantes por mantenernos informados de cada movimiento.