COLEGIO INTERNACIONAL DE VALLADOLID

Los beneficios de la hora de la siesta en 1º de Infantil

Los beneficios de la hora de la siesta en 1º de Infantil

Para los más pequeños, el descanso durante el día es tan importante como el de la noche. El hábito de dormir la siesta tiene grandes beneficios para los niños ya que necesitan equilibrar sus ratos de juego y actividad con otros de tranquilidad y descanso que les ayudarán a interiorizar las numerosas impresiones recibidas a lo largo de la jornada.

En el Colegio Internacional de Valladolid, los alumnos de 1º de Primaria descansan un rato después de la comida, una rutina que repercute positivamente en su desarrollo y les  permite estar más tranquilos, menos irritables, más sociables, más atentos y le ayuda a similar mejor lo aprendido durante el día. De hecho, contribuye a reducir la hiperactividad, la ansiedad y la depresión en los niños.

s1El Colegio les proporciona momentos de intimidad y silencio, se le habla en voz baja, se les pones una suave melodía y cuentan con la compañía de su muñeco, almohada o mantita de apego bajo una luz cálida y suave que propicia ese descanso tan necesario. La regularidad, la rutina y el ritmo ayudan a calmar al pequeño.

Los períodos de descanso diurno se van acortando a medida que el niño va creciendo. Primero desaparece la siesta de la mañana y más tarde, más o menos a partir de los cuatro años, acabarán eliminando la de la tarde.

La siesta facilita la recuperación de la energía física y psíquica, elimina la tensión y el cansancio acumulado y mejora el humor. Como una especie de reseteo para afrontar la segunda parte del día.

Según investigaciones sobre sueño infantil, una pérdida pequeña de tiempo de sueño de manera prolongada en el inicio de la infancia se relaciona con un peor rendimiento escolar. Además, dormir poco durante los primeros cuatro años multiplica el riesgo de retraso en el lenguaje.

Actualmente muchos de nuestros niños duermen poco y prescinden de la siesta a una edad demasiado temprana. No dormir la siesta en la infancia está asociado a una conducta más impulsiva, a una disminución en la capacidad e interés por el aprendizaje, así como a una mayor prevalencia de terrores nocturnos.

El sueño reparador

Las horas de sueño de los niños evolucionan a medida que estos van creciendo, desde las 20 horas que duerme un recién nacido hasta llegar a adaptarse al horario de las personas adultas en torno a la segunda mitad del ciclo infantil, pero todavía seguirán durmiendo entre 10 y 12 horas durante la noche, y una o dos horas de siesta.

Aunque desde el momento del nacimiento todos los órganos sensoriales están en funcionamiento, su maduración y las estructuras cerebrales correspondientes tienen todavía un largo camino hasta alcanzar la madurez propia de las personas adultas, evolucionando en paralelo y existiendo siempre una influencia recíproca entre el equilibrio psicológico, motor, afectivo, social y cognitivo.

Igual que el ritmo de la respiración, el ritmo cardiaco, el día y la noche o las estaciones del año, la actividad y el reposo, la vigilia y el sueño equilibran y van modelando estas estructuras tanto internas como externas.

A la hora de la siesta la coordinación entre el colegio y los padres y madres juega un papel muy importante que requiere respeto, paciencia y unas condiciones ambientales lo más idóneas posible. Se ha de seguir una rutina con los horarios en cualquier lugar: que sean fijos y se mantengan en todo momento.

El clima afectivo en el que se halle inmerso será un factor exógeno que influirá fuertemente en su desarrollo. Un ambiente afectuoso, de paz y tranquilidad y unos amorosos cuidados siempre se proyectarán positivamente en los pequeños. Es imposible que un progenitor o cuidador angustiado consiga calmar a un niño.

Fuentes:
bebesymas.com
padresycolegios.com