COLEGIO INTERNACIONAL DE VALLADOLID

Mindfulness: Tómate un respiro y relájate en familia

Mindfulness: Tómate un respiro y relájate en familia

Desde hace varios cursos, el Colegio Internacional de Valladolid organiza talleres con los alumnos y sus familias. Mejora las relaciones entre padres y hermanos ayuda a mejorar la capacidad de comunicación, a gestionar de manera más saludable los conflictos y las situaciones de estrés. “Practicar mindfulness en familia es una manera de desconectar de todo lo que nos rodea pero conectar con los seres queridos a través de las emociones”, asegura el profesor encargado de impartir las sesiones, Eduardo Garabito.

El objetivo de la enseñanza de la atención plena a los hijos es darles habilidades para desarrollar conciencia de sus experiencias internas y externas, para reconocer sus pensamientos y para entender cómo las emociones se manifiestan en sus cuerpos, además de proporcionar herramientas para el control de los impulsos.

Pero, ¿por qué practicarlo en familia? Por una sencilla razón, hace más felices a los niños y los padres. Aporta un tiempo de calidad muy valioso en familia. “Ellos se dan cuenta de que nosotros estamos muy atareados en el día a día pero somos capaces de sacar unos minutos para calmarnos y disfrutar de las pequeñas cosas y si lo hacemos juntos crea vínculos afectivos”, explica Garabito. Además, “al hacerlo nosotros, los niños, que copian lo que nos ven hacer, se acostumbran a practicarlo con naturalidad”.

El Colegio organiza las sesiones con intención de dar unas pautas que se hagan costumbre en casa, que salga de manera natural practicar esta técnica porque es “una manera tranquila de hacer algo en familia (comer sin distracciones, pasear por el campo, escuchar con atención, observar un cuadro/dibujo….)”.  El consejo de Eduardo Garabito es que se escriba una nota a cada miembro de la familia poniendo lo que más gusta de su forma de ser y lo que cree que se debe mejorar.

¿En qué ayuda realmente el mindfulness?

El mindfulness consigue despertar la curiosidad de los más pequeños, potenciar su atención, su interés por conectar con el mundo exterior… Y todo ello desde el conocimiento del yo, permitiendo un estado interior de relajación y apertura a lo desconocido. El estado de relajación derivado de esta práctica, permite que los niños aprendan a focalizar su atención en determinados estímulos, es decir, a concentrarse.

Además también les permite aprender a gestionar sus emociones, tanto positivas como negativas. Se evitan las rabietas propias de ciertas edades y aprenden a lidiar con los sentimientos negativos, como la rabia o la frustración, y a superar momentos difíciles. Esto tendrá consecuencias sobre sus habilidades sociales y su forma de relacionarse y actuar y les alejará de los comportamientos violentos y agresivos. Todo ello también repercute en el rendimiento escolar.